Limpiar muebles de mimbre y rejilla con un cepillo suave

Ilustración de un paisaje

Los muebles de mimbre y las sillas con asiento de rejilla tienen un encanto especial, pero su superficie trenzada esconde polvo en cada pequeño hueco, algo que un simple paño no siempre consigue eliminar por completo. Un cepillo suave resulta mucho más eficaz para este tipo de superficie tan particular.

Pasa primero un cepillo de cerdas suaves por toda la pieza, siguiendo la dirección del trenzado, para retirar el polvo seco antes de introducir cualquier tipo de humedad. Esta primera fase en seco evita que el polvo se convierta en una pasta difícil de eliminar al mezclarse con agua.

Humedad justa y controlada

Si el mueble necesita una limpieza más profunda, humedece el cepillo con un poco de agua y jabón suave, sin empaparlo, y trabaja de nuevo siguiendo el trenzado natural de la fibra. El mimbre no tolera bien el exceso de agua, ya que puede debilitarse o deformarse con el tiempo.

Seca el mueble inmediatamente después con un paño limpio, y si es posible, déjalo terminar de secar al aire libre en un lugar con sombra, evitando el sol directo que puede volver quebradiza la fibra natural. Nunca guardes el mueble húmedo en un espacio cerrado.

Prueba cualquier producto en una zona poco visible antes de aplicarlo a toda la pieza, especialmente si se trata de un mueble antiguo o heredado. Revisar el estado del trenzado de vez en cuando ayuda también a detectar a tiempo alguna fibra suelta que convenga fijar.

Con esta rutina sencilla, los muebles de mimbre y rejilla mantienen su aspecto original durante muchos años, conservando la calidez que aportan a cualquier rincón de la casa sin perder su resistencia natural.

Coloca los muebles de mimbre lejos de fuentes directas de calefacción durante el invierno, ya que el calor excesivo reseca la fibra natural con el tiempo y puede hacer que se vuelva quebradiza mucho antes de lo esperado.